Resumen del estudio RECOVERY.

 

 

Tipo de estudio. Ensayo multicéntrico, aleatorizado y controlado del uso de dexametasona frente al tratamiento  estándar durante la atención de pacientes hospitalizados con infección por SARS-Cov2.

 

Diseño del estudio. Ensayo multicéntrico, patrocinado por el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido. Los pacientes  seleccionados fueron asignados al azar para recibir uno de varios tratamientos potenciales para COVID-19.  En uno de los brazos del estudio, se administraron 6 mg diarios de dexametasona por vía oral o intravenosa durante un máximo de 10 días o hasta el alta hospitalaria, lo que ocurriera primero. El objetivo principal del estudio fue la mortalidad por todas las causas a los 28 días después de la aleatorización. Los objetivos secundarios incluyeron el tiempo transcurrido hasta el alta hospitalaria, la mortalidad por causas específicas, la necesidad de reemplazo renal, la arritmia cardíaca grave y necesidad y duración de la ventilación. 

 

Población de estudio.  Los pacientes hospitalizados en el Reino Unido con sospecha clínica de infección por COVID-19 o síndrome respiratorio agudo grave (SDRA) confirmado por laboratorio por SARS CoV-2 fueron seleccionados para la inclusión en el estudio. No se incluyeron pacientes en el brazo del estudio con dexametasona, cuando el médico responsable consideró mayor riesgo-beneficio en la aplicación de Corticoterapia. El comité directivo del estudio detuvo el reclutamiento en el brazo de dexametasona el 8 de junio de 2020, cuando se inscribieron suficientes participantes para evaluar el beneficio de la terapia con dexametasona.

 

Resultados.

 

›  El análisis preliminar incluyó a 6.425 participantes: 2.104 participantes en el brazo de dexametasona y 4.321 en el brazo de atención estándar sola.

 

La infección por SARS-CoV-2 fue confirmada mediante pruebas de laboratorio en el 89% de los pacientes incluidos en el estudio.

 

›   La edad media de los participantes fue de 66,1 años, el 64% de los participantes eran varones y el 56% tenía al menos una comorbilidad importante, incluido el 24% que tenía diabetes.

 

›  En el momento del ingreso, el 16% de los participantes requirió ventilación mecánica invasiva u oxigenación por membrana extracorpórea. En el 60% de los casos se había recibido oxígeno suplementario pero no ventilación invasiva y el 24% no requirió suplementación de oxígeno.

 

›   Pocos participantes recibieron remdesivir, hidroxicloroquina, lopinavir / ritonavir o tocilizumab (0% a 3% de los participantes en ambos brazos). Aproximadamente el 8% de los participantes en el brazo de atención estándar sola recibieron dexametasona después de la asignación al azar. El uso de azitromicina se equilibró en ambos brazos (24% en el brazo de dexametasona frente al 25% en el brazo de atención estándar sola).

 

 El análisis global de la mortalidad evidenció que el 22,9% de los participantes en el brazo de dexametasona y el 25,7% en el brazo de atención estándar sola murieron dentro de los 28 días de la inscripción en el estudio (razón de tasas ajustadas por edad 0,83; IC del 95%, 0,75 a 0,93; P <0,001).

 

›  El beneficio de supervivencia fue superior  entre los participantes que requirieron ventilación mecánica invasiva en el momento de la aleatorización: el 29,3% de los participantes en el brazo de dexametasona murieron dentro de los 28 días de la inscripción en comparación con el 41,4% en el brazo de atención estándar solo (cociente de tasas 0,64; IC del 95%, 0,51– 0,81).

 

›  En el grupo de los pacientes que requirieron oxígeno suplementario pero no ventilación mecánica en el momento del ingreso, el 23,3% de los participantes en el grupo de dexametasona y el 26,2% en el grupo de atención estándar sola fallecieron dentro de los 28 días posteriores a la inscripción (cociente de tasas 0,82; IC del 95%, 0,72 a 0,94).

 

›  No se observaron beneficios en términos de supervivencia entre los participantes que no requirieron oxigenoterapia en el momento de la inscripción. El 17,8% de los participantes en el brazo de dexametasona y el 14,0% en el brazo de atención estándar sola murieron dentro de los 28 días posteriores a la inscripción (razón de tasas 1,19; IC del 95%, 0,91-1,55).

 

›  El riesgo de progresión a ventilación mecánica invasiva fue menor en el grupo de dexametasona que en el grupo de atención estándar sola (cociente de tasas 0,77; IC del 95%, 0,62-0,95).

 

Limitaciones del estudio.

 

›  Se trata de un estudio aleatorizado, pero abierto.

 

›  En este informe preliminar, no se informaron los resultados de los criterios de valoración secundarios clave, los posibles efectos adversos y la eficacia de la dexametasona en subgrupos clave (por ejemplo, pacientes con comorbilidades).

 

›  La distribución por edad de los participantes difirió según el estado respiratorio en el momento de la asignación al azar. Los participantes que recibieron ventilación mecánica tenían más probabilidades de tener menos de 70 años. Entre los participantes que tenían más de 80 años, solo el 1% estaba ventilado mecánicamente, mientras que el 62% y el 37% estaban en el grupo de oxígeno y sin oxígeno, respectivamente. Por tanto, se desconoce el beneficio de supervivencia de la dexametasona para pacientes con ventilación mecánica mayores de 80 años.

 

›  Remdesivir se utilizó sólo en cinco pacientes en el ensayo RECOVERY; por lo tanto, se desconoce la seguridad y eficacia de la coadministración de remdesivir y dexametasona.

 

Conclusiones

 

›  Según este estudio preliminar, el uso de 6 mg de dexametasona al día durante hasta 10 días en los pacientes con insuficiencia respiratoria grave por SARS-Cov2 se redujo la mortalidad a los 28 días.

 

›  El beneficio de la dexametasona fue más evidente en los pacientes hospitalizados que recibieron ventilación mecánica. 

 

›  No se observó ningún beneficio de la dexametasona en pacientes que no requirieron soporte de oxígeno.

 

En resumen. Los glucocorticoides probablemente reducen la mortalidad y la ventilación mecánica en pacientes con covid-19 en comparación con el tratamiento estándar. En este estudio preliminar no se ha observado beneficio del uso de dexametasona en pacientes sin insuficiencia respiratoria, pero hace falta un estudio más exhaustivo en este grupo subpoblacional. En este estudio no se aportan datos sobre el uso coincidente de Remdesivir junto con dexametasona y el efecto en los pacientes.

 


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Luis A. Pallás. * Licenciado en Medicina y Cirugía en la Universidad de Valencia (España)  |  * Doctor en Medicina por la Universidad de Valencia (España).  | * Especialista en Medicina Intensiva y Cuidados Críticos (MIR). * Especialista en Medicina Interna (MIR).  | * Médico Adjunto en la Unidad de Cuidados Intensivos. Hospital Lluìs Alcanyís de Xàtiva (Valencia) – España.

 

*Doctor of Medicine and Surgery at the University of Valencia (Spain) phD, MD | * Specialist in Intensive Medicine and Critical Care (MIR) | * Specialist in Internal Medicine (MIR) | * Associate Physician in the Intensive Care Unit. Lluìs Alcanyís Hospital in Xàtiva (Valencia) – Spain.

 

 

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